No Hay Tal Cosa Como Una Cirugía Menor Del Corazón

por Ami Hendrickson

Salmos 51:10

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; Y renueva un espíritu recto dentro de mí.

Me senté con mi padre en el hospital mientras lo preparaban para una cirugía de corazón. Toda una vida de arritmia, intolerancia a los anticoagulantes y antecedentes familiares de accidentes cerebrovasculares hicieron de papá el candidato perfecto para un nueva operación — una con una tasa de éxito extremadamente alta.

El cardiólogo detalló cómo atravesaría la ingle de papá para ingresar al corazón y desplegar un pequeño “parche”, sellando una parte del ventrículo izquierdo donde había riesgo de que se formaran coágulos de sangre.

“Es un procedimiento bastante simple”, dijo el médico. “Pero no existe tal cosa como una cirugía menor del corazón”. Luego detalló todas las cosas que podrían salir mal: infección. Infarto de miocardio. Muerte.

Papá dijo que entendía los riesgos, pero que había hecho su tarea. Confiaba en el médico. Y esta operación prometía beneficios que superaban con creces los riesgos.

Realmente él no estaba preocupado: el monitor cardíaco lo respaldaba.

Afortunadamente, la cirugía de papá fue un gran éxito, una evidencia de la capacidad de su cardiólogo.

De forma similar, el Gran Médico anhela lavar el pecado que nos corrompe y reparar nuestras áreas problemáticas. Suena tan simple… y lo es.

Todo lo que tenemos que hacer es aceptar la oferta de Cristo de crear corazones limpios dentro de nosotros. Pero no existe tal cosa como una cirugía menor del corazón. ¡Cuando Cristo entra en nuestras vidas, todo cambia y nos convertimos en una nueva creación!


Reflexión

¿Qué arriesgo si permito que Cristo “cree un corazón limpio” dentro de mí?


Plegaria

Querido Señor, gracias por ofrecerme un corazón limpio. Quita mis temores y ayúdame a estar más cerca de ti. Tu amor es el regalo más grande que jamás conoceré. Por favor, mantén mi corazón a salvo hoy y todos los días. En el santo nombre de Jesús oro, Amén