¡Ella está en casa!

por Darla Noble

Lucas 15:10

Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.

Mi amiga querida me llamó llorando y me dijo: “¡No lo vas a creer!”.

Naturalmente, pensé que algo terrible había sucedido, pero después de un par de minutos, ella recuperó la compostura lo suficiente como para decirme que nuestros años de oración constante habían sido respondidos. Su hija de veintitrés años, de la que estaba separada, había regresado a casa y quería ser precisamente eso: su hija.

Mi amiga y su esposo habían adoptado a Ariel cuando era recién nacida. Ella se enteró de su adopción cuando era pequeña y nunca había tenido ningún problema con ello. Como la mayoría de los jóvenes adoptados, con el tiempo desarrolló la necesidad de saber más sobre su familia biológica. Las personas que encontró vivían estilos de vida impíos y pecaminosos y, lamentablemente, Ariel decidió rechazar su formación y además abrazar este estilo de vida.

Durante tres largos años, mi amiga y su esposo vivieron con el dolor del rechazo y el temor por la seguridad y la salvación de ella. Pero ahora Ariel había regresado a casa para pedirles perdón, agradecerles por su amor y por salvarla de una vida horrible y sin esperanza, y por enseñarle a conocer y anhelar a Jesús.

“Creo que sé cómo se sienten Dios y los ángeles cuando alguien se arrepiente”, me dijo mi amiga. “Es una alegría como ninguna otra… una que no hay palabras que puedan explicar”.


Reflexión

¿De qué necesito arrepentirme? ¿Qué puedo hacer para darle a Dios gozo continuo?


Plegaria

Querido Dios, quiero volver a casa y vivir contigo por siempre. Por favor, dame valor y fuerza para vivir una vida que te cause alegría. En el nombre de Jesús oro, Amén.