Ingresando A La Universidad De Dios

por Heather Tietz

Romanos 5:1-2

Justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo: Por el cual también tenemos entrada por la fe á esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

De acuerdo a una reciente clasificación de las universidades más difíciles para poder ingresar a ellas, la Universidad de Harvard en Massachusetts está en la cima.

A continuación te explicamos cómo ser uno de los afortunados solicitantes: estudia para que tus calificaciones te acrediten entre el dos por ciento superior de la nación. Toma clases de preparación para la universidad y aprovéchalas para que tu promedio de calificaciones esté por encima de 4.0. Obtén una puntuación superior a 1500 en el SAT (Prueba de Aptitud Académica por sus siglas en inglés) o superior a 32 en el ACT (Programa De Pruebas Universitarias Americanas por sus siglas en inglés). Eso es todo. Simplemente sé perfecto.

Afortunadamente, Dios no abre las puertas de su “universidad” de esa manera. De hecho, no existen credenciales o calificaciones espirituales que Dios considere en absoluto.

No elige a las personas más amables, más productivas, más afectuosas y más felices y les dice: “Realmente has demostrado tu valía. Ven y sé mi discípulo”. No. Si el reino de Dios pudiera compararse con una universidad, sería gratuita. Cualquiera que quiera seguir a Jesús puede acudir. Cualquiera que quiera aprender de la Biblia puede asistir. Cualquiera que quiera unirse a la familia de Dios es bienvenido. El único requisito de admisión es la fe que produce un deseo, una decisión, una elección de seguir a Jesús.

Harvard ha preparado a algunos de los increíbles contribuidores a nuestro mundo. Pero la universidad de Dios hará más por tu vida (y por la eternidad) incluso que la escuela más elitista.


Reflexión

¿Cómo la gracia de Dios ha afectado mi vida? ¿Cómo la gracia divina ha hecho crecer mi fe?


Plegaria

Querido Dios, quiero tu educación en mi vida. Por favor ayúdame a someterme a tu enseñanza todos los días. Hazme un discípulo que te agrade. Oro en el nombre de Jesús, Amén.