por Katelyn Molloy
Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida: como yo fuí con Moisés, seré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.
El libro de Josué comienza con Dios diciéndole a Josué que Moisés está muerto, lo que significaba que Josué era ahora el líder de toda la nación de Israel.
¡Imagina la responsabilidad que debe haber sentido! Yo sé cómo me habría hecho sentir a mí tal “ascenso”: intimidado, abrumado, asustado — ¡por nombrar algunas formas de sentirse!
Quizás la angustia de Josué estalló cuando Dios le dijo que preparara al pueblo para cruzar el río Jordán hacia la Tierra Prometida (Josué 1:2). Tal vez tuvo una repentina y aterradora visión de cuán terriblemente había tratado el pueblo a Moisés cuando él los dirigía.
Alabado sea Dios, él no dejó a Josué batirse en sus sentimientos de duda. Inmediatamente después de decirle que preparara al pueblo, Dios le habló de todas las cosas maravillosas que iba a dar a los israelitas (Josué 1:3-4).
Y entonces expresa las hermosas palabras del versículo de hoy: “Como estuve con Moisés, así estaré contigo. no te dejaré ni te desampararé” (Josué 1:5).
Como Dios estuvo con Josué, así está él con nosotros. La próxima vez que te sientas ansioso, solo o abrumado, recuerda que Dios sigue siendo el Dios de Josué. Él ha prometido no dejarte nunca.
Y él siempre cumple sus promesas.
¿Qué significa para mí cuando Dios dice “No te dejaré ni te desampararé”?
Amado Señor Celestial, gracias por prometer nunca fallarme ni abandonarme. Gracias por prometer estar conmigo dondequiera que vaya. Ayúdame a recordar estas cosas cuando me sienta solo o con miedo. En el nombre de Jesús oro, Amén.