Una Cosecha De Corazones

por Heather Tietz

Hechos 18:9-10

Entonces él Señor dijo de noche en visión á Pablo: No temas, sino habla, y no calles: Porque yo estoy contigo, y ninguno te podrá hacer mal; porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.

Pablo estaba en Corinto, una ciudad de adoradores paganos.

Los dioses Apolo, Hermes e Isis tenían templos allí. Había veintiséis lugares de culto. Uno estaba por encima de todos ellos. En una colina por encima de la ciudad había un templo dedicado a la prostitución, el templo de Venus, lleno de mujeres y niños esclavizados que recolectaban dinero para la amada diosa de la ciudad. Corinto tenía tal reputación de inmoralidad que el nombre corintio se convirtió en sinónimo del placer buscado por las personas.

Pero Dios quería a Pablo en Corinto. A diferencia de la cercana Atenas, donde a los residentes les encantaba hablar de filosofía, Pablo se preguntó qué tan seguro estaría en Corinto.

¿Querrían los residentes cambiar su forma de ser?

¿Querrían oír que sus dioses eran falsos?

¿Querrían entregar su corazón a un solo Dios?

Pablo no podía ver las esquinas donde la gente clamaba por ayuda o las almas ansiosas por un cambio. Él no podía ver la mies lista para cosechar. De igual forma él prestó atención a la visión que Dios le dio. Los dóciles en Corinto acudieron a Pablo.

Vinieron unos cuantos judíos, pero la mayoría de la iglesia de Corinto eran gentiles convertidos, gente pobre y esclavos ávidos del amor de Dios. La cosecha fue tan rebosante que Pablo se quedó en Corinto un año y medio y luego volvió dos veces más.

En ocasiones, los lugares más inesperados están llenos de corazones dispuestos.


Reflexión

¿Qué lugar me viene primero a la mente cuando pienso en un lugar “pagano”? ¿Cuál podría ser mi papel en llevar el evangelio de Dios allí?


Plegaria

Querido Dios, por favor abre mis ojos para ver tal como Tú lo haces. Dirige mis caminos hacia donde los corazones te están buscando. En el nombre de Jesús oro, Amén.