por Darla Noble
Como ciudad derribada y sin muro, Es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda.
El versículo de hoy es tanto un recordatorio como una advertencia.
Nos recuerda que debemos ser proactivos en la protección de nuestra mente y corazón contra las cosas que nos separan de Dios y nos llevan al pecado. La parte de “advertencia” nos dice que si no construimos esos muros, tendremos problemas. ¿Por qué? Porque por cuenta propia no somos lo suficientemente fuertes para resistir las cosas que Satanás pone en nuestro camino para hacernos tropezar.
Entonces, si tienes problemas en gastar demasiado dinero o usar la tarjeta de crédito (gastar dinero que ni siquiera tienes), construye un muro alrededor del centro comercial para que no puedas pasar y verlo. Bloquea sitios de compras en línea desde tu computadora.
Si tienes problemas con el alcohol, construye un muro alrededor de la tentación que no te permita ir a algún lugar que lo sirva.
¿Tienes algún problema para resistirte a la intimidad fuera del matrimonio? Construye un muro que bloquee cualquier oportunidad de que esas cosas sucedan.
Construye murallas y deja que el Espíritu Santo sea el vigía. Él te mantiene seguro y protegido.
Él te dará el control que necesitas.
¿Cuán diferente será mi vida si construyo muros de contención y dejo que el Espíritu Santo me cuide?
Querido Dios que estás en el cielo, te agradezco por la fuerza, el valor y la sabiduría que has puesto a mi disposición a través del Espíritu Santo. Te pido ahora que me des el deseo de invocarlo para que vigile las murallas de mi vida. En el nombre de Jesús oro, Amén.