La Promoción

por Margaret Michel

Juan 15:15

Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: mas os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os he hecho notorias.

Como el hijo de en medio, se sintió como una promoción cuando me incluyeron con el grupo de hermanos mayores que cuidaban a los más pequeños.

Imaginé que había ascendido de rango y ahora estaba yo en el lugar de mis padres mientras delegaba tareas o escuchaba las preocupaciones de los niños más pequeños. El respeto y la obediencia que yo les había dado ahora me correspondían a mí. Fui colaborador de mis padres para llevar a cabo sus deseos durante su ausencia.

Tal autoridad no era arbitraria.

Mis padres evaluaron mi aptitud para la responsabilidad, teniendo en cuenta la madurez que tenía, la prontitud con la que obedecía sus requerimientos, la eficacia con la que seguía sus reglas, si tomaba decisiones justas y aún la dureza de mis reprimendas. Evaluaron cuidadosamente el crecimiento de mi propio carácter antes de poner a los pequeños vulnerables bajo mi mando.

Nuestro viaje cristiano es similar a crecer en una familia numerosa. A medida que maduramos, aprendemos más sobre las razones de las reglas de nuestro Padre. Aprendemos de aquellos que están más avanzados en su fe que nosotros. Y tenemos el gran privilegio de trabajar con nuestro hermano mayor, Jesús, mientras ayudamos a aquellos cuyas creencias aún son pequeñas y frágiles.

Jesús nos llama sus “amigos” y nos invita a todos a una relación más profunda de intimidad mutua.


Reflexión

Jesús quiere que nuestra relación pase al siguiente nivel. ¡Qué oportunidad: amistad profunda y verdadera con el Rey del Universo! ¿Qué tan dispuesto estoy a aceptar? ¿Qué quiero de nuestra relación?


Plegaria

Querido Señor celestial, gracias por aceptarme como soy. Es inimaginable que me llames “amigo”, pero lo has hecho. Yo también quiero una amistad contigo. Oro en el nombre de Cristo, Amén.