por Heather Tietz
Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.
Mi esposo y yo finalmente decidimos que nuestra amistad fuera permanente.
Mi padre me llevó aparte y muy amablemente me preguntó por qué quería casarme. ¿Por qué convertir una amistad de seis años en matrimonio?
Aunque no soy de las que se apresuran con las palabras, supe inmediatamente qué decir. “Papá, mi corazón lo seguirá a donde quiera que vaya. Necesito estar con él”. La sola idea de no estar junto al amor de mi vida me entristecía muchísimo. La alegría era estar juntos.
Dios quiere ese tipo de amor sincero de nuestra parte. Después de todo, Él llama a la Iglesia su esposa.
Dios quiere nuestra atención, nuestras alabanzas, nuestras necesidades, nuestra confianza y nuestra obediencia. Quiere ser parte de nuestras pasiones y de nuestros dolores. Él desea que unamos voluntariamente nuestra vida a Él.
En los versículos anteriores a Juan 15:11, Jesús dice que permanecer en Él nos traerá gozo. Como cualquier gran matrimonio, comienza con una decisión y luego su permanencia se convierte en una búsqueda diaria de caminar con nuestro amoroso Dios.
Permanecemos en Él mientras le hablamos, mientras escuchamos su Palabra, mientras perseguimos su pasión de amor por la gente. Permanecemos en Él mientras mantenemos la esperanza, y continuamos confiando y expresando nuestra gratitud. En estas cosas es donde emerge el gozo.
¿Qué cosas crean una gran relación entre las personas? ¿Están esas cosas presentes en mi relación con Dios?
Querido Dios, quiero reclamar la vida de gozo que tienes para mí. Por favor condúceme a permanecer en ti todos los días. En el nombre de Jesús oro, Amén.