por Darla Noble
De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna; y no vendrá á condenación, mas pasó de muerte á vida.
Cuando Tommy pasó al frente una noche en la capilla del campamento de la iglesia, era un niño de doce años que se enfrentaba a una baja autoestima, deseaba tener un padre que no fuera adicto a los analgésicos y deseaba más que nada que Dios escuchara sus oraciones y le diera una familia que pudiera amarlo y ayudarlo a crecer en su fe.
Avancemos unos años. Ahora Tommy era un adolescente enojado cuyo padre abusivo los había dejado en la pobreza extrema. Buscando la aceptación de un grupo de “amigos”, cayó en un círculo de drogas y alcohol hasta que una noche su exlíder juvenil decidió que no iba a dejar que Tommy desperdiciara su vida. La conversación fue difícil, pero era lo que Tommy necesitaba. Necesitaba saber que alguien creía en él… que alguien estaba de su lado.
Avancemos unos años más hasta la actualidad. Tommy ahora es un oficial del ejército, comprometido con una increíble chica cristiana y vive su vida mostrando y diciendo a todos los que conoce cuán sublime es realmente el amor de Jesús.
Tommy es la prueba de que Jesús nos toma a cada uno de nosotros, sin importar quiénes somos, dónde estamos o qué hemos hecho. Nada de eso es importante. Todo lo que le importa a Jesús es que quieras llegar a ser más semejante a Él, que estés dispuesto a pasar de ser quien eres ahora a ser quien debes ser.
¿Qué quiero hacer para Dios? ¿Cómo quiero que Él me cambie?
Querido Dios, gracias por amarme. Gracias por creer que soy digno de amor, de cuidado y de salvación. En el nombre de Jesús oro, Amén.