por Heather Tietz
Crío fruto de labios: Paz, paz al lejano y al cercano, dijo Jehová; y sanarélo.
El fruto proviene de la floración. la floración provienen de árboles saludables.
Cierto año, hicimos podar nuestro querido árbol limonero. Bajo el calor abrasador del sol de California, el jardinero lo podó.
Sin saberlo nosotros (y de alguna manera nuestro podador de árboles tampoco), el pico del verano no es el tiempo para podar un árbol. Nuestro hermoso limón abuelo entró en trauma. Saturamos el suelo con vitaminas y agua y tratamos de devolverle la vida, pero no hubo frutos ni flores.
Luego, dos años más tarde, cuando llegó la primavera, esos dulces y blancos capullos comenzaron a asomarse entre las hojas. Nos regocijamos profundamente. Las flores significaban que la fruta estaba llegando, y la fruta era una señal de que nuestro árbol de 40 años y 9 metros de altura aún estaba vivo y vibrante.
El fruto es una señal de salud en un árbol. Un árbol bien regado, bien alimentado y bien soleado producirá una cosecha abundante de frutos jugosos. Asimismo, producir fruto para el reino de Dios es señal de nuestra salud espiritual. Cuando bebemos el agua viva de Jesús, nos alimentamos con sus palabras, nos deleitamos en su presencia, estamos cuidando la salud de nuestro espíritu.
Los espíritus sanos producen buenos frutos, frutos que toman la forma de buenas palabras y pensamientos, alabanzas y acciones de gracias.
¿Qué tipo de palabras encuentro saliendo de mi boca con mayor frecuencia? ¿Qué clase de fruto producirán esas palabras?
Dios eterno, por favor ayúdame a empaparme de ti cada día, para que tenga paz. Cuando abra mi boca, que naturalmente salgan alabanzas y acciones de gracias, animando a más hijos tuyos a unirse a ti en tu Reino. En el nombre de Jesús oro, Amén.