El Señor Está En Este Lugar

por Katelyn Molloy

Génesis 28:16-17

Y despertó Jacob de su sueño dijo: Ciertamente Jehové está en este lugar, y yo no lo sabía. Y tuvo miedo, y dijo: ­Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo.

Jacob estaba solo.

Su padre lo había enviado lejos de casa para ir a buscar una esposa.

Estaba completamente solo en el campo del noroeste de Mesopotamia, a merced de Dios y de los elementos.

Podemos imaginar lo cansado que debió haberse sentido cuando tomó una piedra y recostó su cabeza para irse a dormir.

De repente, “tuvo un sueño en el que vio una escalera apoyada en la tierra, cuyo extremo superior llegaba al cielo, y los ángeles de Dios subían y bajaban por ella” (Génesis 28:12 NVI).

El Señor mismo se paró en la parte superior de la escalera, llamando a Abraham e Isaac, el abuelo y padre de Jacob, por su nombre. Mientras Jacob soñaba, el Señor proclamó una bendición: heredaría la tierra sobre la que yacía. También tendría muchos hijos que poblarían y bendecirían la tierra.

Dios guardó la mejor parte de la bendición de Jacob para el final.

“Yo estoy contigo”, prometió. “Te cuidaré dondequiera que vayas… No te dejaré hasta que haya hecho lo que te prometí” (Génesis 28:15 NVI).

¡Imagina cómo se debió haber sentido Jacob al despertar!

No estaba solo; ¡Dios prometió estar con él!

Las promesas que Dios le hizo a Jacob son válidas para nosotros hoy. No importa a dónde vayamos, podemos decir con confianza “el Señor está en este lugar”. Nunca estamos solos.


Reflexión

¿Cómo puedo recordarme que Dios está conmigo incluso cuando no siento que lo esté?


Plegaria

Querido Dios, gracias por estar ahí incluso cuando no lo sé. En el nombre de Jesús oro, Amén.