Gracias Dios Por Decir “No”

por Margaret Michel

Salmos 34:10

Los leoncillos necesitaron, y tuvieron hambre; Pero los que buscan á Jehová, no tendrán falta de ningún bien.

A menudo pienso que yo sé qué es lo mejor para mí, sólo para descubrir que ese supuesta beneficio se me escapa como arena que se escurre entre mis dedos.

Con ferviente esfuerzo, hago todo lo posible por alcanzar el objeto que promete satisfacer mi anhelo. Sin embargo, al igual que la proverbial zanahoria en un palo o el perro que se muerde la cola, su beneficio no es más que una ilusión.

Es como un postre tentador al que el sentido común dice “No”, aunque mis labios dicen “¡Sí!” Sólo más tarde me doy cuenta de que mi cuerpo está de acuerdo con el veredicto que mi buen sentido había pronunciado.

Desde mis relaciones hasta mis posesiones y trabajos, muchas veces descubrí tardíamente que eso que quería no era lo que parecía. Que Dios me lo ocultara fue definitivamente una bendición disfrazada.

Dios escucha cada oración que hacemos. Él sabe lo que anhelamos. Él responde a cada oración, aunque no siempre de la manera que queremos. A veces Él dice “sí”. A veces “no”. Y a veces Él simplemente nos dice que “esperemos un poco” hasta que estemos mejor equipados para afrontar las responsabilidades que acompañan a esa bendición.

Continúa buscándolo. Agradécele por sus respuestas, incluso los “no”, porque Dios promete que nunca nos faltarán bendiciones.


Reflexión

¿Alguna vez en mi vida Dios me ha negado algo que yo quería y que luego me di cuenta habría sido perjudicial?


Plegaria

Querido Dios, por favor enséñame a confiar en Tu respuesta y Tu tiempo. Gracias por decir “Sí” a veces y “No” en otras. Tú sabes lo que es mejor para mí. En el nombre de Jesús oro, Amén.