¡Lo entiendo!

por Heather Tietz

Eclesiastés 8:1

¿Quién como el sabio? ¿y quién como el que sabe la declaración de las cosas? La sabiduría del hombre hará relucir su rostro, y mudaráse la tosquedad de su semblante.

“The Thing Explainer” (“El Explicador de Cosas”) es un libro para mentes curiosas. En él, el autor Randall Munroe toma algunos de los diseños más complicados hechos por el hombre y los divide en partes simples con instrucciones simples.

Usando solo mil de las palabras más comunes, Munroe convierte la ciencia universitaria en un juego elemental. El funcionamiento de cosas complicadas como “carreteras altas” (puentes) o esas “cajas que hacen que la ropa huela mejor” (lavadoras) puede ser entendido por casi cualquier persona. La ciencia que hubiera causado arrugas antes ahora dibuja líneas de expresión.

Comprender es un placer silencioso.

Qué lindo es “entenderlo”. Descifrar cómo convertir esos primeros sonidos en palabras, cómo equilibrar tu peso para caminar o pedalear una bicicleta hacia adelante, puede revolucionar nuestras vidas. La sabiduría hace lo mismo.

La sabiduría, a diferencia de la inteligencia de los libros, no es selectiva.

Cualquiera puede obtenerlo. Viene cuidadosamente metido en un libro de “Explicación de la vida” llamado la Biblia. La misma sabiduría que la reina de Saba vino a buscar de Salomón, la misma sabiduría que Jesús compartió con sus amigos más cercanos, está disponible para todos.

Santiago 1:5 dice que si a alguno de nosotros le falta sabiduría, se la podemos pedir a Dios y Él nos la dará con generosidad. Hay por ahí un “¡Lo entiendo!” provisto por Dios para nosotros también.


Reflexión

¿En qué áreas de mi vida siento que me falta sabiduría? ¿Qué haré para cambiar eso?


Plegaria

Santo Dios, necesito Tu sabiduría para dirigir mis pasos. Ayúdame a volverme sinceramente hacia Ti en busca de guía e iluminación. Por favor dame las respuestas que estoy buscando. En el nombre de Jesús oro, Amén.