¡Gol!

por Margaret Michel

Juan 14:6

Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí.

No entiendo muy bien los deportes, pero disfruto viéndolos.

Puede que no conozca todas las reglas, estadísticas o jugadores, pero sí sé cómo se anotan los puntos. Puede que no esté familiarizada con los detalles del juego, pero entiendo ver una pelota salir volando del parque, clavada en la canasta o flotando hacia una red. Conozco la satisfacción de trabajar por una meta y alcanzarla.

Mientras animo a mi equipo, sigo atenta al jugador que tiene la responsabilidad de evitar que el otro equipo anote: la defensa.

Su función es hacer lo que sea necesario para evitar que el otro equipo alcance su objetivo. No necesito conocer los nombres de los distintos puestos para saber que cuando hacen bien su trabajo, nada se les escapa.

De manera similar, al considerar Juan 14:6, me doy cuenta de que, al igual que el jugador de fútbol soccer, fútbol americano o de baloncesto que debe seguir las reglas para evitar que la pelota logre pasarlos, Jesús no me permitirá usar ningún método tortuoso de mi elección o seguir cualquier creencia engañosa que me motive a ganar puntos con el Padre. Y bloquea con éxito cualquier otro intento por considerarlo un movimiento sucio.

Sólo Su camino, Su verdad y Su vida me llevan a mi meta.


Reflexión

¿Las metas de Jesús para mi vida son las mismas que mis propias metas? ¿Cómo puedo aprovechar mejor mi tiempo hoy para familiarizarme mejor con los caminos, las verdades y la vida de Jesús?


Plegaria

Dios misericordioso, por favor ayúdame a someterme a Tu camino. Ayúdame a amar Tu verdad y a aceptar la vida que Tú me ofreces gratuitamente. En el nombre de Jesús oro, Amén.