por Brenda Kis
En el temor de Jehová está la fuerte confianza; Y esperanza tendrán sus hijos.
Cuando visité a mi hijo que estaba como maestro enseñando en Filipinas, hicimos una excursión a la isla de Corregidor. El recorrido me dio mucha información sobre lo que mi padre había sufrido durante la Segunda Guerra Mundial.
Un día un ataque era inminente y los soldados corrieron hacia el Túnel Malinta construido en el interior de la montaña. Esta verdadera fortaleza albergaba oficinas de guerra, una cafetería, un centro de entretenimiento, un hospital y cuarteles, todo bajo tierra.
Justo después de que mi papá entró, la pesada puerta se cerró y comenzó el bombardeo. ¡Estaba a salvo! A salvo porque tenía respeto por el entrenamiento que le habían dado y sabía lo que debía hacer.
Puede parecer extraño comparar el temor del Señor con una fortaleza segura, pero nuestro temor y respeto por Dios nos permite estar protegidos del intento de Satanás de engañar y destruir. Acudiendo a la Palabra de Dios cada mañana, recibimos nuestro entrenamiento y aprendemos cómo debemos vivir.
Si hemos hecho de Dios nuestro refugio a través del respeto y la obediencia, Él se convierte en nuestro refugio en nuestras angustias. Esto no significa que no tendremos pruebas y dificultades en la vida, pero sí significa que él se encargará de que no nos superen a medida que ponemos nuestra confianza en Él y en sus planes y provisiones para nosotros.
¿En qué áreas de mi vida necesito aprender a respetar y obedecer a Dios para poder vivir con confianza?
Señor Dios, Tú ofreces ser mi refugio. Ayúdame a estudiar y obedecer tu Palabra diariamente para saber lo que me pides. En el nombre de Jesús oro, Amén.