por Darla Noble
Empero así dice Jehová á la casa de Israel: Buscadme, y viviréis.
En 1986, Emily, la hija de cinco años de mi amiga Valeria, fue diagnosticada con un tipo de cáncer agresivo y de rápido crecimiento.
Los médicos le dieron a Valeria y a su esposo muy poca esperanza de que Emily llegara a sus siete años.
Valeria estaba comprensiblemente devastada y desesperada. Restricciones dietéticas, hierbas, reflexología, acupuntura: lo que sea, Valeria lo probó con Emily, pero nada funcionó. Antes de cumplir seis años, la pequeña Emily falleció.
El corazón de Valeria estaba destrozado. Había buscado todas las fuentes de ayuda y curación para tratar de salvar la vida de su bebé. Pero ninguna lo hizo, no por su vida física, al menos.
Ahora solo faltaba buscar la fuerza y el consuelo de Dios para poder seguir viviendo para el resto de su familia. No fue fácil al principio.
Había estado tan absorbida con la salud y el tratamiento de su hija que casi había olvidado lo que se sentía descansar en la presencia de Dios. Aunque Emily descansaba por voluntad de Él.
Valeria se aferró a Dios, reclamando sus promesas, encontrando descanso y paz en su amor por ella.
Cuando tu corazón se rompa debido a los males que trae esta tierra, descansa seguro de que tú también puedes experimentar un momento “ajá” (el momento en que se da un cambio de percepción) en la presencia de Dios. Búscalo, sabiendo que lo encontrarás.
Él ofrece vida eterna, la única cura verdadera para este mundo de pecado.
¿Qué puedo hacer para ser más activo en mi búsqueda de conocer a Dios más plenamente?
Querido Dios, quiero conocerte. No importa los desafíos que enfrente, quiero que seas el Señor de mi vida. En el nombre de Jesús humildemente oro, Amén.