Amor Personificado

por Margaret Michel

1 Juan 4:8

El que no ama, no conoce á Dios; porque Dios es amor.

Dios es amor.

He intentado muchas veces comprenderlo, pero he fracasado.

Cuando era joven, también intenté en vano comprender el amor de mi madre por mí.

La ruta a mi universidad no era segura. Muchas personas antipáticas merodeaban en ese camino oscuro y apartado. No podía entender por qué, mi madre, una mujer de mediana edad con problemas de salud, en su preocupación por mi seguridad, se aventuraba por este camino peligroso para salir a mi encuentro, tomando el riesgo conmigo y acompañándome hasta la seguridad del hogar.

¿A caso imaginaba que podía protegerse mejor que yo de los atacantes? Desde luego que yo tenía más posibilidades que ella de dejar atrás a posibles agresores. Sin embargo, ella se ofrecía voluntariamente como una distracción para ganar tiempo, y yo poder escapar en caso de una agresión. Evidentemente, ella, por su mala salud, estaba ofreciendo su vida en mi lugar.

Mi mundo en ese momento estaba lleno de lógica. Y realmente pensaba que las respuestas al final se encontraban en forma razonable. Pero las acciones de mamá eran ilógicas.

A medida que profundizaba en la Biblia, me topé con un cuadro similar del amor de Dios y del sacrificio de Cristo, incluso más profundo y más amplio. Aprendí que la lógica no era la solución para todos los dilemas. Curiosamente, el amor lo es.


Reflexión

Si “Dios es amor”, ¿qué me dice eso acerca de su carácter? ¿Cómo puedo contemplar cada día la altura, la profundidad, la longitud y la anchura del amor de Dios por mí?


Plegaria

Amado Dios, Mi ser más querido puede ser amoroso, pero tú eres el Amor personificado. Gracias por incluirme en la grandeza de tu amor. En el nombre de Jesús oro, Amén.