por Pastor Ken
Tú le guardarás en completa paz, cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti se ha confiado.
Durante una estadía reciente en Costa Rica, una familia nos invitó a almorzar después del culto de la iglesia.
Las sonrisas, los comentarios de bienvenida y la deliciosa comida bien preparada nos hicieron sentir como en casa.
Después, asistimos a un concierto de jóvenes con canciones de adoración que nos animaron.
Por la noche, dimos una vuelta por unos grandes almacenes recién inaugurados. Allí vimos a dos hijas adultas de la mano de su mamá y papá. A veces bailaban con la música de fondo.
Entramos a un restaurante para comer, donde descubrimos a la misma familia de cuatro personas sentada frente a nosotros.
Su alegría, el vínculo, la confianza pura y el amor afectuoso, fue encantador. La familia brilló con la paz de Dios.
Les dije: “¡Es un cuadro hermoso! Dos hermosas hijas y mamá y papá”.
Sonrieron y, a petición suya, les tomé una foto.
Sentada en el auto de regreso a casa, mi corazón estaba lleno de felicidad.
Cuando tú y tus seres queridos tienen a Jesús en sus corazones, la paz perfecta que resulta no solo te hará feliz a ti, sino que también hará felices a otras personas.
Hoy, oro para que tu y tu familia puedan experimentar plenamente la paz perfecta que solo Dios puede dar.
¿Cómo puedo hoy, junto con mi familia, experimentar la paz perfecta que solo Dios puede dar?
Querido Dios, por favor lléname con Tu paz perfecta. Eres la fuente de toda mi felicidad. En el pacífico nombre de Jesús oro, Amén.