por Darla Noble
Y esta es la promesa, la cual él nos prometió, la vida eterna.
Me encantan los himnos antiguos.
Entre mis favoritos está “Cuando veamos a Cristo”, escrito en 1941 por Esther Kerr Rusthoi. El coro incluye estas palabras: “Valdrá la pena cuando veamos a Jesús. Las pruebas de la vida parecerán tan pequeñas cuando veamos a Cristo”.
Me gusta especialmente esa frase: “Las pruebas de la vida parecerán tan pequeñas”, porque para mí pone las cosas en perspectiva.
Me recuerda que no hay nada aquí que no sea infinitamente más maravilloso allí. No importa lo que pase, no importa el dolor o trauma que sufra en la tierra, tengo la promesa del cielo: el hogar que Dios ha preparado solo para ti y para mí.
El plan de Dios para nosotros incluye la vida eterna en un lugar que es perfecto más allá de nuestra percepción. Es un lugar donde nunca nos enfermaremos, nunca experimentaremos pérdidas, nunca tendremos que irnos; un lugar que es el cumplimiento de la promesa más perfecta de Dios.
Jesús vino a traernos vida en abundancia como nunca antes (Juan 10:10). Si aceptas a Jesús como tu Salvador, entonces la promesa de Dios de la eternidad en el cielo es tu promesa también.
¿Qué puedo hacer cada día para mostrarle más gratitud a Dios por la promesa de vida eterna?
Santo Dios, gracias por la promesa de vida eterna. Gracias por amarme tanto que quieres pasar la eternidad conmigo. Gracias por enviar a Jesús para hacer eso posible. En el nombre de Jesús oro y doy gracias, Amén.