por Darla Noble
Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo cogerá los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente las paridas.
Como pastor, una de las muchas tareas que tenía en el cuidado de nuestras ovejas era asegurarme de que las mamás primerizas crearan un vínculo maternal con sus corderos.
Si pensaba que no podían hacer esto por sí mismas, solía llevar a los corderos en mis brazos y caminar hasta el establo, sin dejarlos nunca fuera de la vista de la mamá. Cuando llegábamos, poníamos a la pequeña familia en un corral durante dos o tres días para asegurar que se creara el vínculo.
En ocasiones tomaba literalmente una hora o más recorrer un trayecto muy corto porque a veces la mamá se negaba a obedecer. Ella no se movía del sitio donde dio a luz. Aunque los corderos ya no estaban allí, ella pensaba que estaba donde necesitaba estar.
¡Hablemos de frustración!
Imagínese lo frustrante que debe ser para Dios cuando nos negamos a seguirlo y, en cambio, elegimos quedarnos donde estamos, aunque no hay nada bueno allí para nosotros.
Pero Jesús, el Buen Pastor, está siempre dispuesto a tomarnos en sus brazos y guiarnos. Cuando lo seguimos, sabemos que siempre será para nuestro bien.
¿De qué maneras he estado resistiendo el liderazgo de Dios? ¿Qué puedo hacer para seguir mejor a Jesús?
Querido Jesús, por favor dame un corazón y una mente que anhele seguirte. Por favor, cárgame cuando más lo necesito. Ayúdame a comprender que tú siempre sabes lo que es mejor para mí. En tu bendito nombre oro, Amén.