Bombillo

por Sarah Fuste

Jeremías 33:2-3

Así ha dicho Jehová que la hizo, Jehová que la formó para afirmarla; Jehová es su nombre: Clama á mí, y te responderé, y te enseñaré cosas grandes y dificultosas que tú no sabes.

“¿Quién ha sido la persona más inteligente que ha existido?” preguntó el maestro.

Reflexioné por un momento, y de inmediato nombres vinieron a mi mente: Sócrates, el Rey Salomón, Leonardo da Vinci, Marie Curie, Albert Einstein….

“¿Les vino a la mente el nombre ‘Jesús’?” preguntó el maestro.

“¿Eh?” Pensé. “¿Jesús?”

Apenas el dilema se formó en mi cabeza, reconocí lo absurdo que era: ¡Por supuesto, Jesús, el CREADOR de todos ellos quienes apenas tenían una pizca de conocimiento del universo, ha sido sin comparación el más inteligente!

Y más aún, ¿cuántas veces, al leer las palabras de Jesús en la Biblia, he imaginado su mente vasta e inescrutable? ¿Cuántas veces he mirado a Jesús como el Dios encarnado, en posesión de todo conocimiento, sabiduría, y poder?

Cristo dispersó los planetas a través del espacio. Dio vida al polvo y en él zurció las infinitas posibilidades del ADN. Cristo ideó el risoteo de las hienas y la caricia de la música que tan sutilmente interpretan los diminutos huesos de nuestra cabeza.

En el versículo de hoy, el Señor dice que Él nos mostrará cosas grandes y dificultosas que aún no entendemos, pero Él sí.

Qué privilegiados somos de tener el amante oído del Ser más inteligente del universo.

No hay duda de que Él es capaz de responder cuando lo llamamos.


Reflexión

¿Cómo puedo ampliar mi visión de Jesús para aumentar mi confianza en Él?


Plegaria

Dios Creador, por favor muéstrame Quién eres Tú de tal modo que pueda confiar mejor en ti. Ayúdame a invocarte siempre en mis demandas. En el nombre de Jesús oro, Amén.