por John Michalak y Joyverse
Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.
¿Está Dios dentro de ti?
Muchas religiones responderían “sí”. Aquellos que creen que Dios está en todo, lo harían. Los cristianos que reciben el Espíritu Santo en su interior al convertirse también dirían “sí”.
Pero el problema es que los cristianos a veces confunden cómo Dios llega a estar en nosotros. Podemos suponer, como las religiones orientales, que Dios siempre ha estado en nosotros, que debido a que somos creados a la imagen de Dios, somos de alguna manera “pequeños dioses”.
Pero Dios, aunque viene a nuestro mundo para unirse a nosotros, incluso para estar dentro nuestro, sigue aún por encima de nuestros pensamientos y nuestros caminos. Erramos si lo bajamos a nuestro nivel, o peor aún, si intentamos elevarnos al suyo.
Nuestros planes no son los planes de Dios, por lo que debemos buscarlo en las Escrituras, en la oración y en el consejo piadoso para saber cómo planificar mejor nuestras vidas. Entonces el Espíritu dentro de nosotros testificará que estas cosas son verdaderas y nos capacitará para vivir como corresponde.
Dios está dentro de nosotros, elevando nuestra mente y espíritu mucho más allá de esta tierra llena de pecado. Al mismo tiempo, Él permanece por encima de nosotros. Sus pensamientos, aunque siempre llenos de amor por ti y por mí, son infinitamente más altos de lo que podemos imaginar.
¿Mis decisiones pasadas se han basado principalmente en mis “instintos” internos o en buscar a Dios a través de las Escrituras, la oración y el consejo? Oraré por humildad para buscar a Dios de afuera hacia adentro.
Querido Señor, por favor, lléname con tu Espíritu Santo. Eleva mis pensamientos y mis acciones para que sean dignos de ti. Por favor, perdóname por las veces que comparé mis pensamientos y acciones con los tuyos. Solo tú eres digno de honor y alabanza. En el nombre de Jesús oro, Amén.