por Heather Tietz
Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; haréle ayuda idónea para él. Por tanto, dejará el hombre á su padre y á su madre, y allegarse ha á su mujer, y serán una sola carne.
Unidos.
Padre, Hijo y Espíritu Santo: tres seres completamente únicos, con tres propósitos diferentes, pero unidos como uno solo. Es un misterio que sólo ellos entienden. Ninguna cosa terrenal puede realmente compararse con una idea tan incomprensible, pero quizás el matrimonio sea lo más parecido: dos seres completamente únicos, creados para satisfacer diferentes necesidades, unidos en un propósito, en el corazón.
“No es bueno que el hombre esté solo”, dijo Dios.
Él sabía que los humanos nos necesitamos unos a otros para dar lo mejor de nosotros. Los hombres necesitan a las mujeres. Las mujeres necesitan a los hombres. De manera similar, los niños necesitan a sus padres. Los mayores necesitan la vitalidad y la energía de los jóvenes. Al mismo tiempo, los jóvenes necesitan la sabiduría y la perspectiva de sus mayores. Los cristianos necesitan el cuerpo de la iglesia. Los humanos necesitan el compañerismo.
¡Nos necesitamos el uno al otro! Necesitamos estímulo. Necesitamos ayuda. Necesitamos reprimendas. Necesitamos dirección. Necesitamos abrazos. Todas esas cosas requieren de alguien más.
Fuimos creados para estar unidos con las personas.
Dios nos diseñó para estar en familia, un lugar para comenzar a desarrollar aquellas relaciones, de modo que podamos comprender que un día consigamos estar completamente unidos a Él.
¿A quién estoy unido? ¿Qué cualidades tiene una relación realmente unida?
Santo Dios, gracias por crearme como uno de tus muchos hijos. Ayúdame a llevarme bien con todos ellos, construyendo aquí relaciones que durarán por la eternidad. En el querido nombre de Jesús oro, Amén.