por Heather Tietz
Buscad á Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos; y vuélvase á Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.
El versículo de hoy puede sonar familiar como una parábola que Jesús contó (ver Lucas 15:11-32).
¡Isaías 55:6-7 es el ejemplo del hijo pródigo!
Mucho antes de que Jesús viniera, los profetas, como Isaías, hablaban del corazón amoroso de Dios. Querían que la gente entendiera que no importa lo que una persona haya hecho, ni cuán malvada, pecaminosa u obstinada haya sido su vida, Dios está listo y dispuesto a perdonar a cualquiera que se arrepienta de sus pecados.
El Todopoderoso es compasivo. Es paciente con nosotros. Él está ansioso por abrazarnos, por juntarnos bajo su cuidado nuevamente. Cuando volvemos a Él, recuperados de nuestra sobredosis de pecado, arrepentidos e impacientes por cambiar nuestras vidas, Él promete perdonarnos. Él nos ayudará.
Dios sabe que a veces es necesario un poco de humillación entre los cerdos, algo de quebrantamiento, algo de pérdida que nos lleve a anhelar una vida mejor. Al igual que el padre del hijo pródigo, Él nos dejará seguir nuestro propio camino. Él nos permite decidir. Nos da el tiempo para darnos cuenta de la miseria que experimentamos en nuestras vidas sin Él. Y siempre está listo para recibirnos en casa. Tenemos un padre valioso.
No te alejes de Él.
¿A quién conozco que esté huyendo de Dios? Hoy escribiré una oración y la elevaré a su favor.
Celestial Señor, por favor llévame de nuevo a tu amoroso abrazo. Perdóname por mi andar pecaminoso. Mantenme cerca de ti. En el nombre de Jesús oro, Amén.