por Beatrice Jean-Baptiste
Por lo cual, hermanos, procurad tanto más de hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás.
¿Alguna vez has pasado toda la noche tratando de alcanzar una meta?
Yo lo hice cuando estuve inmersa en hacer las últimas revisiones para el trabajo de investigación de posgrado que se interponía entre mi título y yo. Aunque anhelaba dormir, anhelaba mucho más cumplir con mi fecha límite de entrega. Mi objetivo estaba claro y mis ojos estaban puestos en el premio. Al fin estaba cerca de terminar mis estudios de posgrado, de una vez por todas.
Pedro nos recuerda que mantengamos nuestros ojos en el Premio: Jesucristo.
Jesús nos empodera para vivir plenamente y servir fielmente a Dios. La presencia de Jesús en nuestras vidas nos da esperanza mientras vivimos en expectativa de nuestra herencia celestial. Jesús resucitó de entre los muertos y su poder sobre la muerte le permite con su palabra traer a la vida las áreas muertas de nuestras propias vidas.
Pedro nos recuerda que Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para vivir para Él y servirle bien. Nuestro amor a Dios es una salvaguardia contra las tentaciones y dificultades de esta vida que buscan hacernos tropezar y hacernos caer porque sabemos que del otro lado nos espera un inefable gozo.
Mientras tanto, “resistamos pasando toda la noche” en la fe, aferrándonos a Jesús y buscando diligentemente una relación con Él.
¿Cómo me empodera Jesús? ¿Cómo puedo ayudar a empoderar a otros para que vivan con expectativas y mantengan sus ojos en el Premio?
Querido Dios, por favor empodérame para “asegurar mi vocación y elección”. Ayúdame a mantener mis ojos en ti, el premio final. Gracias por amarme a pesar de mis errores. En el nombre de Jesús oro, Amén.