La Verdadera Pregunta

por Darla Noble

Salmos 34:19

Muchos son los males del justo; Mas de todos ellos lo librará Jehová.

“¿Por qué a mí?” dice la gente cuando las cosas no salen de la manera que quieren.

Pero la verdadera pregunta es, “¿Por qué no?”.

Jesús, el Hijo perfecto de Dios, el único que no hizo mal, murió en la cruz por una sola razón: pagar el precio de nuestros pecados.

No los de Él.

Los nuestros.

Tuyos y míos.

Si Dios tuvo estubo dispuesto de atravesar por tanto dolor y angustia por ti y por mí (lo cual hizo), y estaba dispuesto a hacer algo tan desinteresado e injustificable en nuestro favor (lo cual hizo), entonces quién soy yo, y quién eres tú, para decir, “¿Por qué a mí?”.

La verdadera pregunta es, “¿Por qué no a mí?”.

Vivimos en un mundo contaminado por el pecado. Ninguno de nosotros es perfecto o santo por nuestra propia cuenta. Todo lo que debemos hacer es aceptar el sacrificio de Jesús por nosotros. ¿Por qué no estaríamos agradecidos? Tenemos un Dios amoroso y misericordioso que siempre está ahí durante nuestras tribulaciones, ¡Y que nos libra de ellas! En efecto, “¡¿Por qué a mí?!”.


Reflexión

¿Cuándo he sido culpable de sentir autocompasión y olvidar lo que Jesús ha hecho por mí? ¿De qué aflicciones Jesús me a librado en el pasado? ¿Cómo puedo recordar este rescate en el futuro?


Plegaria

Precioso Jesús, gracias por tu sacrificio. Gracias por ser el amante y abnegado Salvador que eres. Por favor ayúdame a recordar cuán indigno soy. Estoy muy agradecido de que tu murieras para que yo pueda vivir. En tu nombre oro, Amén.