¡Celebración Por La Liberación!

por Margaret Michel

Juan 8:34-36

Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, es siervo de pecado. Y el siervo no queda en casa para siempre: el hijo queda para siempre. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.

Recuerdo cuando estaba con la niñera esperando la hora de mi recogida.

Las manecillas del reloj no se movían lo suficientemente rápido. Frustrado, mi hermano mayor resolvió enseñarme a cómo decir la hora después de que yo le preguntara un millón de veces: “¿Ya es hora?”. ¡No podía esperar a que me recogieran e irme a casa!

Verás, había reglas para los niños de la casa, pero había reglas adicionales para nosotros, los niños a cuidar. La diferencia era obvia.

Los hijos “reales” podían burlarse de nosotros, mandarnos y acosarnos. Deambulaban libremente por su casa, mientras nosotros permanecíamos en lo que parecía un estado de preparación perpetua, esperando el momento en que llegara papá para liberarnos del estatus de segunda clase.

¡Oh, qué emoción para nosotros los niños cuando él llegaba! Uno se aferraba a su pierna, otro estaba en su espalda, y otro colgaba de su brazo. ¡Miramos hacia atrás victoriosamente a nuestros opresores, porque por fin nos íbamos a casa!

Del mismo modo, qué alivio cuando los hábitos pecaminosos o las adicciones ya no nos controlan, cuando el poder de intimidación del pecado es vencido en nuestras vidas y somos libres en Jesús para decir “¡No!” a las burlas de la tentación.

¡Qué celebración de liberación, en verdad!


Reflexión

¿Cuán ansiosamente espero el regreso de mi Padre? ¿Qué tan preparado estoy para aceptar la libertad que Él ofrece?


Plegaria

Querido Dios, por favor líbrame de los hábitos pecaminosos que me acosan y me atan como grilletes. Ayúdame a decir “No” a la tentación. Por el poder del nombre de Cristo oro, Amén.