por Pastor Ken
Y á toda bestia de la tierra, y á todas las aves de los cielos, y á todo lo que se mueve sobre la tierra, en que hay vida, toda hierba verde les será para comer: y fué así.
Una Navidad, unas familias costarricenses nos invitaron a mi esposa y a mí a sus vacaciones anuales.
Fuimos a la hermosa Playa Coyote, en la costa oeste de Costa Rica.
Una playa casi interminable nos dio la bienvenida. Caminábamos y hablábamos. A veces, cantabamos o nadábamos en la refrescante piscina natural.
Vimos hermosas palmeras. Las gaviotas y otras aves volando y cantando. De vez en cuando, escuchábamos monos gritando lejos en la distancia.
Mientras otros caminaban, yo me quedé atrás. Quería tener un breve tiempo a solas, visitando a Jesús.
En el agua clara, vi un pequeño cangrejo azul. Antes de que pudiera verlo bien, se movió rápidamente a otro lugar.
Vi cientos de pequeños cangrejos bebé arrastrarse por la arena. Cuando me acercaba mucho a ellos, todos desaparecían cavando rápidamente en la arena. Lo intenté, pero no pude atrapar a ninguno de ellos.
Hablé con Jesús, alabándolo por toda vida vibrante que puso allí.
No importa dónde estés, Jesús está contigo ahora. Él se preocupa por ti como lo hace por todo lo que creó. Eres su hijo predilecto.
¡Que tengas un hermoso día con Jesús!
Hoy, ¿cómo puedo visitar a mi amado Jesús, quien camina conmigo como lo hizo con el pastor Ken?
Querido Jesús, mi amigo, gracias por caminar a mi lado, escuchando mis oraciones, ocupándote de todos mis problemas. Gracias por este mundo de vida que has creado. En tu nombre más hermoso oro, Amén.