Las Cosas Son Diferentes Ahora

por Darla Noble

Lucas 11:4

Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos á todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del malo.

Cuando Laurel tenía diecisiete años y estaba embarazada, sus padres dejaron muy claro que los avergonzaba tenerla cerca.

Entonces, cuando Laurel decidió conservar a Charlie, su pequeño bebé, se encontró sola.

Ser rechazada por sus propios padres fue doloroso, pero no tuvo mucho tiempo ni la energía para hacer otra cosa más que permitir que el resentimiento y el odio hacia ellos crecieran en su corazón.

Los años pasaron. Y Laurel se dijo a sí miama que eso ya no importaba; la relación con sus padres, para ella, había termindo. Hasta el año anterior, así lo pensaba.

El año pasado, el profesor de piano de Charlie, de seis años, los invitó a la iglesia. Ese fue el comienzo de una forma de vida completamente nueva para Laurel y Charlie. Ambos fueron bautizados en Cristo unos meses después.

Conocer el gozo del perdón de Dios y saber que ella tienía la responsabilidad de parecerse a Cristo hizo que Laurel se diera cuenta que debía perdonar a sus padres e intentar reconciliarse con ellos. Ni siquiera conocían a su nieto. No sabían que él tenía talento para la música ni que ella era una enfermera.

Fue complicado al principio, pero el obvio amor que Laurel y Charlie tienen en sus corazones el uno por el otro y por el Señor no se podía negar. Ahora, Laurel, también, espera poder ayudar a sus padres a darse cuenta de lo maravilloso que es ser parte de la familia de Dios.


Reflexión

¿Cómo el saber que Dios ha perdonado todos mis pecados me libera para perdonar a otros? ¿A quién conozco que necesita mi perdón?


Plegaria

Querido Dios, gracias por amarme, pase lo que pase. Por favor, ayúdame a ser un reflejo justo de tu maravilloso amor. En el nombre de Jesús oro, Amén.