por Beatrice Jean-Baptiste
Para que vuestra fe no esté fundada en sabiduría de hombres, mas en poder de Dios.
Cuando surgen dificultades, es fácil recurrir a un amigo de confianza.
Es fácil abrir el corazón a alguien que ha estado a tu lado y te ha apoyado en diferentes etapas de tu vida. Llamar a un amigo y desahogarse puede ser muy terapéutico, pero después de que ese amigo comparte su consejo y termina la llamada telefónica, nada cambia. Los mismos obstáculos que antes enfrentaste todavía están ahí.
Realmente creo que los grandes amigos son regalos especiales del cielo. Sin embargo, toda la sabiduría que obtenemos de un amigo no tiene comparación con el poder que nos espera si ponemos nuestra fe en Dios.
Dios siempre está disponible para manifestar su poder en nuestra vida. Dios creó toda la belleza que nos rodea: el canto de las aves, las coloridas flores, el infinito cielo azul y la compleja mente humana, por nombrar algunas.
Dios nos creó para llevar su imagen y experimentar su amor. Cuando ponemos nuestra fe en Él, el poder de Dios comienza a derribar murallas en nuestras vidas y también a transformarnos.
La fe es como un fósforo que enciende el poder de Dios en tu vida. Cuando surjan problemas, haz una pausa, ora y pon todo en manos de Aquel que tiene un poder ilimitado.
¿Qué historias en la Biblia me muestran el poder de Dios manifestado como resultado de una fe sincera? ¿Cómo puedo usar estas historias para alentar mi fe en Dios?
Querido Dios, hoy pongo mi fe en ti. Tu poder es solícito y tu amor por mí es implacable. En tu bondad, por favor muéstrame tu poder para salvarme. En el nombre de Jesús oro, Amén.