Intercambiando Viejos Juguetes Por Unos Nuevos

por Darla Noble

Mateo 6:28-30

Y por el vestido ¿por qué os congojáis? Reparad los lirios del campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan; Mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria fué vestido así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más á vosotros, hombres de poca fe?

Me encantan las antigüedades, especialmente los recuerdos y las historias que acompañan a una “cosa” familiar.

Mis hijos jugaron con los bloques que yo tenía de niña. Jugaron con los Tinker Toys, usaron la mini máquina de Coca-Cola, pasearon en mi viejo carro de hojalata y jugaron con algunas de mis muñecas. Aunque los niños disfrutaban de estas cosas tanto como yo cuando tenía su edad, una Navidad había algo especial que querían.

Ese año, el dinero era extremadamente escaso. Seguían ocurriendo varias pequeñas crisis, y cuando llegó noviembre, no me quedaba casi nada en nuestro presupuesto navideño.

Estaba triste y molesta.

Me paré en el fregadero lavando platos y llorando. “Dios, todo lo que quiero son $100. Eso es todo”, oré.

Más tarde esa noche vi un anuncio en el periódico. Alguien quería comprar juguetes antiguos. Llamé al número y el hombre vino la noche siguiente. Cuando se fue con algunos de mis tesoros, miré los $200 en mi mano y agradecí a Dios por Su provisión. Y en la mañana de Navidad, le agradecí una vez más por las bendiciones de mis hijos y el gozo que pudimos traer al intercambiar juguetes viejos por otros nuevos.


Reflexión

¿Por qué cosas oro? ¿Dios siempre responde de la manera que yo quiero que lo haga? ¿Cómo me siento sobre la providencia de Dios?


Plegaria

Querido Dios, por favor ayúdame a confiar en ti para que proveas por mí. Gracias por las bendiciones que otorgas. Sé que escuchas mi oración. Por favor ayuda mi fe a crecer. En el nombre de Jesús oro, Amén.