por Margaret Michel
Confesad á Jehová, invocad su nombre, Haced notorias en los pueblos sus obras.
Recuerdo los momentos de “Show and Tell” (mostrar y contar) en la escuela primaria.
Para agudizar nuestras habilidades orales y de presentación, cada estudiante tuvo que elegir un objeto para hablar frente a la clase. Se suponía que no debíamos usar solo palabras; teníamos que proporcionar evidencia real o dar una demostración del tema.
¡Cómo le temía al “show and tell!”
Tuve que hurgar en busca de temas que pudieran interesar a mis oyentes y luego encontrar artefactos para apoyar mi presentación.
Sin embargo, la frustración se convirtió en anticipación, una oportunidad que estaba deseando, cuando me fasciné con un tópico que me emocionaba. Me olvidé de las miradas de la audiencia mientras me perdía hablando de algo que realmente era de mi interés.
Incluso ya de adulta, si me encuentro con una grandiosa oferta o un exquisito restaurante, no puedo guardarme el descubrimiento. ¡Debo decirlo a alguien! Cuando estoy emocionada por algo, no puedo esperar para hablar de ello. Difícilmente puedo quedarme quieta hasta que haya contado la noticia a mis amigos o a quienquiera enterarse.
Me imagino que la consecuencia natural de la anhelante súplica, “Oh, den gracias al Señor”, es, “Den a conocer entre los pueblos lo que Él ha hecho”.
¿Por qué no mostrar y contar la bondad de Dios, hoy?
¿Qué cosas buenas he experimentado que quisiera contar a los demás?
Querido Señor, gracias por tus muchas bendiciones. ¡Oh, que mi gratitud hacia ti me impulse a hablar a otros de ti! Oro en el nombre de Cristo, Amén.