Altas Expectativas

por John Michalak

Salmos 16:3

Sino á los santos que están en la tierra, Y á los íntegros: toda mi afición en ellos.

Los hijos a menudo sienten el peso de las expectativas paternas.

Perseverar en la escuela. Ir a la universidad. Conseguir una carrera sólida.

Encontrar al hombre o a la mujer ideal de acuerdo a ellos.

Hacer algo de la vida.

La presión que las rígidas y autoritarias expectativas ejercen sobre los hijos puede producir resultados contrarios a los esperados: rebelión. Separación de la familia. Perfeccionismo. Autodesprecio o la percepción de que nada hay que se pueda hacer para ganar la aprobación de los padres.

A veces, las expectativas de los padres son tan irrazonables que estos sentimientos en los hijos están justificados, aunque más a menudo, las altas expectativas surgen de un padre que simplemente quiere lo mejor para sus hijos. Ellos quieren que sus hijos estén a salvo y felices. Quieren conservarlos cerca y nunca perder su amor.

Dios, como lo expresó el salmista David, es un padre que se deleita de ti. Eres su santo, su elegido, distinguido como uno de sus preciosos hijos.

¿Tiene Dios altas expectativas sobre cómo vives? Por supuesto. Pero, sobre todo, Él quiere mantenerte cerca y nunca quiere perder tu amor.

A través del sacrificio de Cristo, ya eres aceptado como hijo de Dios. La única expectativa que Dios tiene es que creas que esto es verdad.


Reflexión

¿Hay áreas en las que temo no haber estado a la altura de las expectativas de mis padres? ¿Afecta esto también la forma en que creo que Dios me ve?


Plegaria

Querido Dios, gracias por llamarme tu hijo. Quiero ser contado como uno de tus “santos”. Ayúdame a vivir de tal manera que te pueda deleitar. En el nombre de Jesús oro, Amén.