por David Haase
¿Dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido? porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos á adorarle.
Desde pequeños nos enseñan a ser egoístas.
El dormitorio de un niño está lleno de juguetes. Celulares. Videojuegos. Nuestra sociedad pone las posesiones terrenas en primer lugar en la línea de importancia.
A medida que envejecemos, el estatus, el dinero y la lucha para llegar a la cima se convierten en pasiones en nuestras vidas. A nuestro alrededor vemos violencia, robos, niños desaparecidos, tiroteos en escuelas y rebeliones. ¡Se trata de mí, de mí, de mí!
¿Qué sucede cuando tomamos nuestro último aliento y nuestra vida cesa aquí en esta tierra?
Hay algo mucho más importante que nuestras posesiones o estatus mundanos.
Dios ha intentado a lo largo de la historia abrazar a la humanidad. Dios Padre envió a Jesús a la tierra para vivir entre nosotros, animándonos a poner a Dios en primer lugar, a amarnos unos a otros con pasión y vivir en paz.
Vivimos en un mundo al revés que da prioridad a las posesiones mundanas. Cuando ponemos a Dios y la gracia de Jesús en nuestras vidas en primer lugar, las posesiones terrenas pasan a ser las últimas y nuestras vidas cambian.
Siempre estaré agradecido por el regalo de la vida que me ha sido dado: una vida que va más allá de un auto nuevo o una casa elegante. Ruego que tú también vivas una vida que te permita vivir en completa paz con Jesucristo, adorándolo como tu Señor resucitado.
¿Por qué adoro a Jesús? Si alguien que no me conoce me observara hoy, ¿a quién o a qué pensaría que yo adoro? ¿Por qué pensaría esto?
¡Señor celestial! Gracias por Jesús y su amorosa dirección. Te adoraré cuando me levante en la mañana y te daré gracias cada noche mientras me acuesto a descansar. En el nombre de Jesús oro, Amén.